Que mi nombre no se borre de la historia

En estos días de cambios en que estamos cuestionándonos algunas cosas me gustaría reflexionar sobre el «tema del momento» monarquía o república. Están llenas las tertulias de gente opinando. Me voy a permitir ser una más. Pero pretendo algo diferente.

Hace unos días fue el aniversario de la matanza de Tiananmenn. Esto sucedía el 4 del 6 del 89, hace 25 años. No se sabe a ciencia cierta cuántos murieron, según la CIA entre 400 y 800 civiles, 2.600 según Cruz Roja China. El número de heridos entre 7.000 y 10.000. Tras la actuación del Ejército Popular de Liberación que suprimió la movilización en esta plaza, la masacre ha pasado a la historia con el nombre de la plaza. La revuelta se había inició el 15 de abril y consistió en una serie de manifestaciones lideradas por estudiantes en la República Popular China.

Los manifestantes provenían de diferentes grupos, desde intelectuales que creían que el gobierno del Partido Comunista era demasiado represivo y corrupto, a trabajadores de la ciudad que creían que las reformas económicas en China habían ido demasiado lejos y que la inflación y el desempleo estaban amenazando sus formas de vida. El acontecimiento que inició las protestas fue el fallecimiento de Hu Yaobang, el Gobierno emprendió un gran número de arrestos para suprimir a los instigadores del movimiento, expulsó a la prensa extranjera y controló estrictamente la cobertura de los acontecimientos en la prensa china. La cruel represión de la protesta de la plaza de Tian’anmen causó la condena internacional de la actuación del gobierno de la República Popular China (más info aquí)

Pues a día de hoy en China, esto sigue siendo tabú. No se habla de ello, no se ha cerrado en la sociedad, NO HA PASADO.

Qué sucedió en esas fechas, qué pedían aquellas personas, qué hicieron sus gobernantes, cuánta gente murió, por qué murieron,.. Sangre derramada, dolor gratuito porque sus compatriotas no es que hayan olvidado su historia, sino que en el peor de los casos ni siquiera la han conocido.

Lo que no se habla, lo que no se manifiesta, lo que no se estudia,… no ha sucedido, no existe. La historia de un país es muy importante, es lo que te enseña de dónde vienes, te indica por qué estamos ahora así y nos indica qué nos puede pasar en el futuro si seguimos haciendo las mismas cosas.

Esconder el pasado es muy difícil, camuflarlo y disfrazarlo es complicado porque siempre hay testigos que ven los hechos. Antiguamente esto se solucionaba con la tradición oral, con las palabras contadas de padres a hijos. Cuando pasó lo de la plaza de Pekín no sólo había testigos, sino cámaras mirando y fuera de China lo vimos en todo el mundo. Esa imagen de aquel chico,  tank man, delante del tanque conmovió el espíritu de muchas personas. Una escenificación perfecta de la fábula de David contra Goliath. Por cierto, se desconoce su destino final que apunta a una muerte segura, pero ha pasado a la historia y entender la historia reciente sin pensar en él y en su acto de desafío es difícil.

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Mientras lo veíamos en nuestros televisores la mayoría de los chinos no supo nunca nada y de hecho muchos de ellos lo desconocen a día de hoy, y si lo saben, tienen miedo de hablar, porque si lo hacen hay represalias.

Según un artículo reciente, los nacidos después de 1980 no saben prácticamente nada sobre el movimiento democrático de 1989. El gobierno chino se ha esforzado en ocultarlo y en este 25 aniversario ha desplegado policías armados y 850.000 informantes en Pekín, controles, helicópteros,… (ver)

Ni qué decir tiene que no se estudia en el colegio (ver). No se pude homenajear a los muertos, primero porque no existen y segundo porque se ha reprimido con dureza cualquier intento de los familiares de las víctimas y activistas de conmemorar a los fallecidos (ver).

Qué pena, tanto esfuerzo para pedir justicia y libertad y fueron aplastados literalmente por chinos como ellos, a las órdenes de gobernantes corruptos, que en ningún momento querían cambiar su status social y las condiciones en que vivían.

Pero este mapa de acontecimientos nos debería resultar familiar, sólo hay que extrapolarlo a occidente, a España. Cambiemos el signo político del dictador.

Antes de la tran traída y llevada transición que se inició en 1975 (nombramiento de Juan Carlos rey de España) había fusilados por ser contrarios al regimen dictatorial que había llegado al poder tras dar un golpe de estado a la II República, estaba en vigor la pena de muerte, aún se fichaba/detenía a las personas por su orientación sexual (a fecha de hoy no se han destruído estas fichas policiales), las mujeres no podíamos abrir una cuenta en el banco o sacarnos el pasaporte sin el permiso de nuestros «esposos»,…

En España a día de hoy no se estudia nuestra historia reciente, hace 39 años sólo que disfrutamos de democracia, somos muy jóvenes y hemos crecido con una serie de verdades a medias y mentiras piadosas. Sabemos todo sobre el siglo de oro y el cantar del mío Cid pero apenas de la Generación del 27. Nos hemos hinchado de estudiar el mesozoico, el paleolítico, el neolítico y todos los «íticos» pero no sabemos apenas nada de por qué estamos aquí. Eso sí, nos han dicho por activa y por pasiva que todo esto es gracias al gran estadista que fue el rey y a su gran acto de generosidad, que en 1978 acató una constitución en que perdía sus poderes y pasaba a ser el rey que hoy hemos conocido todas y todos.

Hemos llegado a la desfachatez reciente de una editorial que en un libro de primaria faltaba a la verdad de una manera tan burda (ver) que llegaba a decir que Federico García Lorca «murió cerca de su pueblo durante la guerra de España» y que Antonio Machado «se fue a vivir a Francia con su familia». Esto se considera la transición modélica de España? Cuando en 2014 nos quieren seguir contando mentiras y hacer como con Tiananmenn, decir que no pasó nunca. O a la poca vergüenza de la Rtve, la televisón pública que a modo del NODO, se refirió a Franco como caudillo, por error, eso sí (ver).

Lo primero que se hace en un país que ha atravesado una situación tan triste como la nuestra (porque atravesar una dictadura es triste, la china, la chilena, la argentina, la alemana, la italiana,…. y la española también) es rendir homenaje a los muertos, a todos, reunir a todas las partes para crear conciencia colectiva y no volver a repetir las cosas, acabar con los símbolos del régimen ( en nuestro país no, según el Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia se habla de Franco como ese Generalísimo o Jefe del Estado, pero no dictador, que “montó un régimen autoritario pero no totalitario”, según escribió el historiador Luis Suárez, antiguo alto cargo de la administración franquista) y por supuesto no tenerlo enterrado a su mayor gloria en un mausoleo que causa vergüenza.

Buscar a los muertos y represaliados por el franquismo, sacarlos de las cunetas y las fosas comunes y darles una sepultura digna. Escribir la historia contada por todas las partes y hacer un ejercicio de amnistía de la memoria colectiva. Pero para ello hay que empezar de cero. Ello habría implicado no haber permitido que el dictador se muriera en la cama, pero ya muerto, no asumir la bandera del bando ganador de la guerra civil, el bando golpista, no haber asumido el régimen que nos dejó en legado la figura del rey que hoy se ha despedido, pero que va a seguir siendo rey en la sombra,…

Por qué nos espanta lo que pasa en China (con quien todos quieren tener relaciones comerciales, internacionales, a pesar de cómo se porta con su población), Siria, Egipto, Irán, … y pensamos que nuestra historia está bien y no hay que hacer reflexión alguna sobre el pasado y que los piden justicia a día de hoy para sus desaparecidos tienen menos derechos que los que tenían las madres argentinas.

Si «tank man», según algunas fuentes un chico de 19 años, hubiera dicho algo ese día frente al tanque seguro que hubiera sido algo como las últimas palabras que Julia Conesa, una de las 13 rosas de 19 años también, dirigió a su familia «Que mi nombre no se borre de la historia», que mi muerte no haya sido en vano.

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